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7 cosas que debes saber para medir impacto social

He visto muchas personas dedicadas a proyectos sociales que se sienten un poco abrumadas cuando alguien les pregunta por “los números” y el tamaño del impacto de lo que están haciendo con su proyecto. Algunas piensan que la medición es un proceso complejo, costoso, y muchas otras no saben ni siquiera por dónde empezar. En las siguientes líneas pretendemos orientarte un poco sobre algunos aspectos que debes tener en cuenta a la hora de pensar en cómo evaluar el impacto social de tu proyecto.

1) Entender verdaderamente qué es el impacto: Empecemos por aclarar que el impacto de un proyecto o programa social es lo que sucede después de que tu programa termina, las consecuencias de lo que hiciste que has logrado el fin último de lo que. . Con esto queremos decir que el impacto de tu programa no es igual a número de beneficiarios. Aunque usualmente usemos este indicador para hablar de nuestro impacto, la verdad es que el impacto es poder mostrar, cuantitativamente, que has resuelto un problema social. El reto de toda medición es demostrar qué habría sucedido si tu programa no se hubiese ejecutado. Por ejemplo, que sin tu programa muchas más personas estarían sin trabajo o estarían en una condición peor de la que están hoy.

2) Estar muy claro de qué se quiere lograr con el proyecto: Normalmente, el objetivo último del proyecto es algo que se piensa durante el diseño, pero en la práctica muchas veces la organización no está totalmente clara de eso (…). ¿Cómo describirías una situación ideal en el cual el proyecto ha logrado su fin? [AQUÍ NO SE QUÉ DECIR]. Tener eso claro te ayuda a decidir qué cosas s medir. Debes hacer el esfuerzo de ser muy específico; si el objetivo del proyecto es empoderar a las mujeres, debes aclarar qué significa empoderar: que aumente sus ingresos, que encuentren empleo, que tomen más decisiones en el hogar, etc. Mientras más operacionalices tu objetivo, más sencilla será la medición y la propia ejecución del proyecto. Revisar los objetivos de programas que atiendan la misma problemática que el tuyo, puede ayudarte a tener referencias.

3) Reflexionar sobre la rigurosidad requerida para la evaluación: Hay muchos tipos de evaluación, desde un simple monitoreo de resultados hasta demostrar que los efectos positivos se deben exclusivamente a tu programa y no a otra cosa. Por ejemplo, si quieres que tu proyecto se expanda y en algún momento llegue a convertirse en una política pública, probablemente necesites una rigurosidad de evaluación mucho mayor que si sólo quieres validar algunas hipótesis sobre tu programa.

4) Planificar el levantamiento de una línea base: La manera de mostrar que algo cambió es poder saber cómo estuvo la situación antes vs cómo estuvo la situación después. Esto significa que tienes que pensar en la medición incluso antes de comenzar a ejecutar tu proyecto. Sí, así es! La medición no es algo que ocurre al terminar, más bien algo que debe pensarse incluso al momento de diseñar la intervención y para poder planificar el presupuesto. Debe existir una línea base que constituye la información de cómo están todas esas variables que quieres cambiar antes de tu intervención, para que puedas comparar en un futuro.

5)Buscar instrumentos válidos para medir los indicadores: Hay cosas que son más fáciles de medir que otras. Preguntar nombre, dirección, y datos demográficos son bastante sencillas y directas de medir. Sin embargo, medir variables como autoestima, liderazgo, competencias, es algo un poco más complejo. Aunque tengas la tentación de diseñar tú mismo las preguntas, asegúrate de buscar instrumentos que estén validados y que puedan ser comparables en un futuro.

6) Buscar formas efectivas de recontacto de beneficiarios: obtener resultados de las intervenciones sociales toma su tiempo, por eso es fundamental que desde un inicio te asegures de que vas a poder encontrar a ese beneficiario en un futuro, digamos uno, dos o cinco años más tarde para poder saber cómo cambió su vida después de participar en tu proyecto. El número de contacto de los beneficiarios queda obsoleto en muy poco tiempo, porque cambian de teléfono, se mudan, etc. Por eso, te recomendamos solicitar varios números de contacto, además del teléfono personal: teléfonos de familiares o vecinos que puedan darte información de la persona en un futuro. Cuatro (4) contactos es el número que ha demostrado ser óptimo para aumentar la probabilidad de contacto.

7) Asignar presupuesto y responsables: como cualquier actividad del proyecto, si no hay recursos humanos y financieros que apoyen la actividad, se corre el riesgo de que no se haga. Decide cuánto puedes o quieres invertir en la medición. Una manera de empezar si no tienes mucho tiempo para planificar, es adecuar los métodos o técnicas de medición al presupuesto con el que cuentas para el momento, y poco a poco evolucionar a métodos más precisos y válidos. Si estás en el momento del diseño del proyecto, asegúrate de incluir en el presupuesto una partida de medición de impacto, porque si no la incluyes luego se te hará muy cuesta arriba ejecutar las actividades de medición. Si no tienes mucha idea de los costos, asegúrate de apartar un porcentaje entre 3% y 10% del monto total del proyecto. Esto no es una regla, por supuesto, pero te puede ayudar a dimensionar si no sabes por dónde empezar. Usualmente los costos de una medición están relacionados con los siguientes rubros: asesoría profesional, diseño e impresión de encuestas, gastos para el contacto con los beneficiarios (transporte, llamadas o plataformas de encuestas), procesamiento y análisis de datos.

La medición de impacto es un proceso que poco a poco irás incluyendo en las actividades regulares de tu organización, así que no tengas miedo en comenzar, pues todo este aprendizaje le será muy útil a tu organización y te permitirá potenciar tu impacto.