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Dime a dónde vas y te diré qué mides

En las dos primeras entradas de este blog, intentamos mostrarte un panorama general sobre lo que es la medición de impacto social y los puntos que debes considerar antes de empezar a evaluarlo. Desde ahora, procuraremos ir ahondando en cada uno de los aspectos que implica esa medición, a fin de darte algunas ideas para que empieces ya a hacer de tus proyectos, iniciativas con un verdadero impacto social.

Una de las primeras cosas a tener en cuenta, es que debes estar muy claro en qué es lo que quieres lograr con tu proyecto. Parece una obviedad pero en la práctica muchas veces los miembros de la organización (jefes y colaboradores), o no están claros o no están de acuerdo con lo que quieren lograr con su trabajo.

Una manera de empezar puede ser intentar responder esta pregunta: ¿Cómo describirías esa situación ideal en la cual tu proyecto ya logró su cometido? Es decir, se supone que tú quieres cambiar algo, que tal vez no es lo que se ve a primera vista, ¿cómo esperas que se vea ese cambio? Por ejemplo, en un momento dado, colaboramos con alguien que hacía recuperación de espacios públicos. A primera vista, su objetivo parecía tener relación con infraestructura, pero indagando más profundamente, llegamos a la conclusión de que su objetivo real era crear ciudadanía.

Ese es un ejercicio que vale la pena hacer en equipo, donde todos opinen y lleguen a un consenso, porque de ese objetivo surgirá la lista de cosas que debes medir. Para empezar a hacerlo, tal vez les ayude revisar los objetivos de programas que atiendan la misma problemática que el tuyo, para tener referencias.

En este punto es importante que sean muy específicos; si el objetivo del proyecto es empoderar a las mujeres, debes aclarar qué significa empoderar: que aumente sus ingresos, que encuentren empleo, que tomen más decisiones en el hogar, etc. Mientras más operacionalices tu objetivo, más sencilla será la medición y la propia ejecución del proyecto.